Archivo de la categoría: Economía

Stiglitz: Ilegítimas casas acreditadoras que degradaron bonos de PR

 

Stiglitz: Ilegítimas casas acreditadoras que degradaron bonos de PR

Por: Joel Cintrón Arbasetti

Para el economista estadounidense Joseph Stiglitz, las casas acreditadoras que degradaron los bonos del gobierno de Puerto Rico no tienen legitimidad para influir en la economía, por la corrupción que han desplegado, según expresó al Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

Pero lo cierto es que siguen ejerciendo una gran influencia incluso después de la crisis de las subprime en 2008, antes de la cual, por citar solo un ejemplo, la casa acreditadora Standard & Poor’s dio alta calificación a hipotecas basura y a instituciones financieras fraudulentas como Lehman Brothers, la cual terminó en quiebra.

“Yo hubiera pensado que estarían totalmente desacreditadas, su habilidad para calificar debería estar descalificada”, declaró Stiglitz al CPI en su visita a Puerto Rico, invitado como orador oficial a la Conferencia Anual del Centro para una Nueva Economía (CNE).

Stiglitz fue el creador de un sistema de análisis de mercado basado en información asimétrica que le valió el Premio Nobel de Economía en 2001 y, como economista riguroso, tiene su explicación al fenómeno de la dependencia en las agencias crediticias.

“El punto es que mucha gente no puede hacer investigaciones por sí mismas, así que si quieres una respuesta fácil, si eres vago, tú vas a las casas acreditadoras. Las agencias crediticias fueron corruptas, no sabemos si lo son todavía. Pero tenemos documentación real de la corrupción de las agencias crediticias”, aseguró Stiglitz.

El economista observó además que es interesante el hecho de que hubo muy poca respuesta del mercado a la degradación de los bonos de Puerto Rico.

“Una posible interpretación de eso puede ser que no era noticia nueva. Que las casas acreditadoras digan que ‘no lo estás haciendo bien’, no le dice a nadie nada que no supieran”, comentó.

Desde que en 2011 comenzaron las protestas del movimiento M-15 de España y Occupy Wall Street en Nueva York en contra del descontrol empresarial y la evasión contributiva de los millonarios, la consigna del 1% más rico versus el 99% de la clase media y pobre no ha dejado de acosar la reputación de políticos, banqueros, corredores de bolsa, CEO’s y burócratas financieros a quienes se les acusa en parte por la debacle económica actual.

Ese mismo año, meses antes de que comenzaran las protestas en Wall Street, Nueva York, apareció en la revista Vanity Fair un artículo titulado “Of the 1%, by the 1%, for the 1%” (“Del 1%, por el 1%, para el 1%”). En ese escrito, Stiglitz declaró que en Estados Unidos “el 1% de las personas se lleva un cuarto de los ingresos de la nación, una desigualdad que hasta los ricos lamentarán”. Ese artículo fue el germen de su último libro, “El precio de la desigualdad: el 1% de la población tiene lo que el 99% necesita”, el cual, durante la conferencia del CNE, muchas personas tenían en mano con la esperanza de conseguir un autógrafo de su autor.

“Cuando hablo del uno por ciento es una metáfora, es una forma de hablar de los extremos de la desigualdad. Pero lo que importa es que, con cualquier métrica que uses, se ve que el país (Estados Unidos) está mucho más dividido (en términos económicos) y eso es verdad a nivel del país y es verdad al nivel de las sub-unidades como Puerto Rico”, señaló Stiglitz al CPI.

Durante su presentación en la Conferencia del CNE en el Hotel Vanderbilt en Condado, el pasado viernes, también habló sobre política industrial, estrategias cívicas y sociedad del conocimiento, ante un público compuesto por empresarios, estudiantes y miembros de diversas organizaciones cívicas.

Allí Stiglitz enfatizó en que la acumulación y la difusión del conocimiento juega un rol principal en la economía actual y que la mayor parte del crecimiento económico de los últimos años se debe a cambios en la tecnología.

Sobre ese aspecto, Sergio Marxuach, director de política pública del CNE, advirtió que “la economía basada en el conocimiento no funcionará en una sociedad cerrada y poco transparente, donde se le teme al cambio, a la innovación, a hacer las cosas de manera diferente, se desperdicia el talento de miles de personas víctimas de la discriminación y la marginalización social y se utiliza el poder gubernamental arbitrariamente”.

Durante su ponencia, Marxuach preguntó al público: ¿es Puerto Rico una sociedad abierta?

“A primera vista uno podría decir que sí. Tenemos una constitución relativamente liberal que era de avanzada en su época, tenemos elecciones cada cuatro años. Tenemos una universidad pública que recibe subvención anual por fórmula del presupuesto del gobierno de Puerto Rico, eso no es así en muchas partes del mundo, y tenemos también lo que supuestamente es una sociedad de ley y orden, aunque a veces hay más leyes que orden en Puerto Rico”, contestó Marxuach.

No obstante, el economista invitó a mirar más a fondo nuestra situación para darnos cuenta de que tal vez no vivimos en una sociedad abierta donde pueda funcionar la economía basada en el conocimiento.

“Desafortunadamente, más de 500 años de colonialismo han producido una larga historia de dependencia gubernamental, clientelismo político, persecución y vigilancia ilegal de grupos políticos y organizaciones políticas, el uso repetido de la fuerza para reprimir el derecho a la libre expresión, para perseguir a diversas comunidades marginadas, niveles alarmantes de corrupción gubernamental e impunidad oficial. También tenemos una gran experiencia y una larga historia de paternalismo gubernamental. Son poco transparentes, conseguir información es bien difícil, el gobierno tiende a desalentar muchas veces la acción comunitaria independiente, y a fomentar patrones de dependencia e interacción basado en relaciones de dependencia y patronazgo político”, apuntó Marxuach.

El resultado de todo esto, según su análisis, es que muchas organizaciones del sector civil y privado han sido capturadas por estructuras político partidistas y operan en función de esos intereses.

“Esto no significa que no haya organizaciones que han logrado llevar proyectos de política pública exitosamente, como la Ley 54 y los derecho de las mujeres, las organizaciones ambientales, el movimiento de la comunidad LGBT, entre otras. Pero la norma en Puerto Rico es que este tipo de acción cívica no es un componente esencial de nuestra sociedad, es algo que ocurre puntualmente dependiendo del asunto que se quiera traer, pero no está organizado”, concluyó.

La iniciativa presentada por el CNE para empezar a lidiar con estos problemas fue “re- balancear” la relación entre la ciudadanía y el poder gubernamental, a través de la capacitación cívica para lograr la equidad y la justicia social, la transparencia, al acceso a la justicia y los derechos civiles.

Luego de las presentaciones de Stiglitz y Marxuach, hubo un conversatorio con miembros de diferentes organizaciones que el CNE invitó a colaborar para atender precisamente problemas como el acceso a la justicia y la transparencia gubernamental, luego de recibir una subvención de 1.9 millones de parte de la Open Society Foundation.

Entre ellos estuvo William Ramírez; abogado y director de la Asociación Americana de Libertades Civiles, Efrén Rivera; abogado y catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Miguel Soto-Class; presidente del CNE, Oscar Serrano, periodista y abogado y co fundador del Centro de Periodismo Investigativo, Deepak Lamba-Nieves, director de investigación del CNE y Mariluz Jiménez, representante de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la UPR.

Recuperado de: http://www.metro.pr/economia/stiglitz-ilegitimas-casas-acreditadoras-que-degradaron-bonos-de-pr/pGXnby!NC2Lrk4sqaYQ/

Libros de Joseph Stiglitz en el Sistema de Bibliotecas

El Sistema de Bibliotecas publicó en su blog una lista de libros del Dr. Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía. El Dr. Stiglitz ofreció el pasado viernes 21 de febrero de 2014 la conferencia magistral, The price of inequality, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Para beneficio de los interesados, les presentamos lo publicado en el blog del Sistema de Bibliotecas.

Libros de Joseph Stiglitz en el SB

Publicado por SisBibUPRRP en 21 febrero 2014

stiglitz

El reconocido economista y premio Nobel de Economía, Dr. Joseph Stiglitz, ofreció hoy la conferencia magistral, The price of inequality,  basada en el libro del mismo nombre, en el Teatro de la UPRRP. La conferencia fue posible gracias al auspicio del Centro para una Nueva Economía (CNE) y a la colaboración de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, su Clínica de Asistencia Legal y la Revista Jurídica.

Para las personas interesadas en los temas desarrollados por el Dr. Stiglitz, el SB dispone de muchos de sus libros y de otras obras que contienen ensayos suyos, entre los que destacan los siguientes:

Deregulation / Dedria Bryfonski, book editor. Detroit : Greenhaven Press, c2011.

HD3616.U47 D425 2011

Economics of the public sector / Joseph E. Stiglitz. New York : W.W. Norton, c1988.

HJ257.2 .S84 1988

El malestar en la globalización / Joseph E. Stiglitz ; traducción de Carlos Rodríguez Braun. Madrid, España. : Punto de Lectura, 2008.

337 S855g3 E

El precio de la desigualdad : el 1 por ciento de la población tiene lo que el 99 por ciento necesita / by Stiglitz, Joseph E. México : Taurus, 2012

305.50973 S855p3 E

Fair trade for all : how trade can promote development / Joseph E. Stiglitz and Andrew Charlton. Oxford ; New York : Oxford University Press, 2005.

382.3 S855f

Globalization / David Haugen and Rachael Mach, book editors. Detroit : Greenhaven Press, c2010.

303.482 G5624

Globalization and its discontents / Joseph E. Stiglitz. New York : W. W. Norton, c2002

337 S855g

Making globalization work / Joseph E. Stiglitz. New York : W.W. Norton & Co., 2007.

HF 1359 .S75 2007

Making globalization work / Joseph E. Stiglitz. New York : W.W. Norton & Co., c2006.

HF1359 .S75 2006

The price of inequality / Joseph E. Stiglitz. New York : W.W. Norton & Co., c2012.

305.50973 S855p

Principles of microeconomics / Joseph E. Stiglitz, Carl E. Walsh. New York : W.W. Norton, c2006.

HB172 .S86 2006

Readings in the modern theory of economic growth. Edited by Joseph E. Stiglitz and Hirofumi Uzawa. Cambridge, Mass., M.I.T. Press [1969]

330.0182 S855r

Towards a new paradigm in monetary economics / Joseph Stiglitz and Bruce Greenwald. Cambridge, U.K. ; New York : Cambridge University Press, 2003.

HG226.3 .S75 2003

Libros de Joseph Stiglitz en el SB

Nobel de Economía insta a Puerto Rico a crear una agenda de desarrollo

Nobel de Economía insta a Puerto Rico a crear una agenda de desarrollo

Joseph Stiglitz destacó también la poca transcendencia de la degradación crediticia que recibió la Isla

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

“Las casas acreditadoras ya no tienen reputación”, dijo Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, al hablar de la degradación del crédito de Puerto Rico. (JORGE.RAMIREZ@GFRMEDIA.COM)

Puerto Rico tendrá que crear en una “agenda comprensiva de desarrollo”, entendiendo que no hay una sola política que le sacará de la crisis que encara.

Eso indicó hoy el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien de paso, aprovechó un intercambio con periodistas en Puerto Rico para reiterar sus críticas a las casas acreditadoras, que recientemente degradaron la Isla a grado especulativo.

Stiglitz indicó que le pareció “interesante” que el mercado tuviera una respuesta “muy pequeña” a la reciente degradación del crédito de la Isla a rango especulativo, lo que reitera el pobre ejercicio analítico que realizan estas firmas y cómo estas no están necesariamente alineadas al interés público.

“Pensaría que las casas acreditadoras ya no tienen reputación”, dijo Stiglitz cuando se le preguntó por qué tras la crisis, firmas como Standard & Poor’s, Moody’s Investors Service y Fitch Ratings todavía tienen tanta influencia en los mercados.

Durante las pasadas tres semanas, las tres firmas concluyeron que el perfil crediticio del Gobierno central y la mayoría de las corporaciones del estado en la Isla son emisores de deuda con un alto riesgo de impago. La degradación se produjo luego de años de reportes y más recientemente de amenazas de degradaciones crediticias, que provocaron que el Gobierno redujera beneficios en planes de pensiones de empleados públicos, recortara gastos y aumentara impuestos a la población.

Con todo y a pesar de que tales ajustes han contribuido a una contracción económica que ya se extiende por ocho años, las casas acreditadoras adjudicaron la categoría especulativa a la Isla convirtiéndola en la primera jurisdicción estatal de Estados Unidos con tal clasificación y que entre otras cosas, encarece el costo del capital para el gobierno y las empresas privadas de la Isla.

Stiglitz, quien se encuentra en Puerto Rico por invitación del Centro para una Nueva Economía (CNE), indicó que el método de evaluación de estas firmas debe ser “degradado” en sí mismo al tiempo que recordó que si bien no se sabe ahora, en los años de la crisis, salió a relucir que estas firmas eran “totalmente corruptas”.

“Resulta interesante que relativamente hubo una respuesta pequeña a la degradación de los bonos de Puerto Rico”, dijo Stiglitz al indicar que una interpretación de esas respuestas sería entender que con su acción, estas firmas no dijeron nada que la gente ya no supiera.

http://www.elnuevodia.com/nobeldeeconomiainstaapuertoricoacrearunaagendadedesarrollo-1717103.html

Gobierno empeña su soberanía a los bonistas para seguir tomando prestado

Gobierno empeña su soberanía a los bonistas para seguir tomando prestado

Por: Eva Laureano para NotiCel
Publicado: 20/02/2014 05:30 am

La emisión de $3,500 millones en bonos que la Cámara de Representantes aprobó el miércoles en la noche tiene una disposición con la que el Estado Libre Asociado accede a renunciar a su inmunidad soberana para que ahora pueda ser demandado en cualquier tribunal, en la eventualidad de un impago, una movida inaudita que fue criticada por expertos y que levantó la advertencia de que los inversionistas nos están “haciendo la camita”.

El gobernador Alejandro García Padilla y su equipo económico. (Suministrada)

Antes de esa movida, Puerto Rico, que cuenta en el mercado financiero como una unidad gubernamental soberana, no podía ser demandado por bonistas en otra jurisdicción en caso de un impago. Como la Isla tampoco puede recurrir a la Ley de Quiebras, el escenario final en caso de un impago es de un estado prácticamente inmune a tener que someterse al control de un tribunal en un caso de impago. Con esta cesión que está haciendo el Gobierno, se elimina ese escenario y la Isla se obliga a someterse a un tribunal, incluso en otra jurisdicción, en caso de reclamaciones por deuda.

Según economistas consultados por NotiCel, un tribunal que en su día decida a favor de los bonistas y en contra del Estado Libre Asociado (ELA) en una demanda por impago, podría ordenar que un síndico confisque dinero o propiedades del gobierno para pagarle los bonistas, lo cual podría afectar los servicios que ofrece el gobierno. De hecho, dijeron que es la primera vez que el ELA toma esa determinación.

“Esto puede afectar servicios y el retiro”, opinó la expresidenta de la Asociación de Economistas, Marta Quiñones. Quiñones dijo que los bonistas como quiera pueden demandar alegando incumplimiento de contrato en la eventualidad de un impago pero que la inmunidad soberana provee unos límites en el sentido de que no se puede confiscar dinero del ELA. “Si lo hiciese una corporación pública no hay problema porque solo se afecta esa corporación pública,” dijo.

De hecho, después de que el martes en la noche comenzara la discusión sobre la soberanía de la Isla en cuanto al pago de deuda en el New York Post, surgió el documento de la emisión privada de $400 millones que hizo la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) en octubre de 2013 en el que ya se hacía la cesión se soberanía para esa corporación pública, específicamente sometiéndose a la jurisdicción de Nueva York.

El proyecto aprobado por la Cámara, el cual se espera vaya a votación al Senado hoy jueves, dice en su Artículo 4 que se autoriza a la Secretaria de Hacienda a incluir en la resolución o resoluciones autorizantes los términos y condiciones que considere necesarios incluyendo consentir a nombre del ELA “a la aplicación de las leyes de otras jurisdicciones y a la jurisdicción de cualesquiera tribunales de los Estados Unidos de América o el Estado Libre Asociado en caso de cualquier demanda relacionada a dichos bonos y pagarés”.

El diario New York Times dijo el miércoles que la decisión del ELA lo pondría en la posición de atender demandas en el estado de Nueva York, un estado que tiende a ser más amistoso con los reclamos de bonistas. Existe ya un precedente con Argentina, que al presente tiene un pedido ante el Tribunal Supremo para que se revise una decisión que la obliga a pagar $1,300 millones en fondos de inversión no pagados.

El Secretario de Desarrollo Económico y Comercio, Alberto Bacó, dijo a NotiCel antes de la votación cameral que la posibilidad de renunciar a la inmunidad soberana se estaba evaluando debido a que inversionistas en Nueva York lo estaban solicitando para hacer que la emisión de bonos fuese más atractiva pero que todavía se estaba consultando con los asesores.  “Eso es una petición que han hecho inversionistas y hay que considerarlo”, dijo Bacó al destacar que hay que devolverle liquidez a la isla.

No obstante, Bacó destaco que “mi ‘gut feeling’ es que es un poco prematuro evaluar esas peticiones porque hay muchas consideraciones sobre la mesa. Este viernes hay reunión de la Junta de Directores (del Banco Gubernamental de Fomento)”.

El economista José Alameda se expresó sorprendido ante la renuncia a la inmunidad soberana porque ya la Constitución del ELA establece un orden de pagos en la eventualidad de que el Gobierno se quede sin dinero en la que a los bonistas se les paga primero. De hecho, un informe del BGF establece que en la eventualidad de que el Gobierno se quede sin dinero para pagar, se pondría en efecto el orden de pagos de ese informe.

“Esto parece más una consecuencia de la degradación y una imposición impuesta por los bonistas. El Gobierno tiene que someterse si quiere coger prestado”, dijo Alameda.

Gran parte de lo que se pagaría con la emisión consiste en deuda de pasados presupuestos y de corporaciones públicas.

Para el economista Gustavo Vélez, la decisión del ELA no es la mejor alternativa porque la transacción de $3,500 millones es algo arriesgada y acarrea el pago de rendimientos altos que podrían sobrepasar los $350 millones a su fecha de vencimiento.

Esa alarma tiene eco en el mercado financiero. En el propio New York Post, el jefe del fondo de inversiones de riesgo Greylock Capital, Hans Humes, advierte que sumar $350 millones de nuevos intereses a lo que ya la Isla debe, que no puede pagar, “es una cantidad sustancial para una economía que no crece”.

“Los fondos de inversión de riesgo le están haciendo la camita”, advirtió.

La medida se aprobó sin una certificación que diga que no se han rebasado los límites de la Constitución en torno a la deuda pero se aceptó una enmienda del Representante Luis Vega Ramos que obliga al BGF a someter informes mensuales sobre la deuda.

Recuperado de: http://www.noticel.com/noticia/156075

Economy and Crime Spur New Puerto Rican Exodus

Economy and Crime Spur New Puerto Rican Exodus

By   FEB. 8, 2014

Launch media viewer
SIGNS OF STRUGGLE The makeshift shelter of a homeless person in the city’s downtown. Alvin Baez/Reuters

SAN JUAN, P.R. — Alexis Sotomayor has many reasons to stay in Puerto Rico: his two children; his mother and their gossip sessions over plates of fried rice; and the balm of salt and sun that leavens his life on the island.

But the artisanal soap business that Mr. Sotomayor built is barely hanging on amid rising costs and taxes, and sales that have sunk by 40 percent in five years. Crime is rampant; his girlfriend was nearly carjacked at gunpoint recently. So last month he boarded a flight to Orlando, Fla., to interview for a job at a rum distillery in the hope of joining the ever-growing Puerto Rican diaspora.

“I don’t see it improving,” said Mr. Sotomayor, a 47-year-old chemical engineer. “I see it getting worse. It’s the uncertainty. What am I going to do — wait until it gets worse?”

Puerto Rico’s slow-motion economic crisis skidded to a new low last week when both Standard & Poor’s and Moody’s downgraded its debt to junk status, brushing aside a series of austerity measures taken by the new governor, including increasing taxes and rebalancing pensions. But that is only the latest in a sharp decline leading to widespread fears about Puerto Rico’s future. In the past eight years, Puerto Rico’s ticker tape of woes has stretched unabated: $70 billion in debt, a 15.4 percent unemployment rate, a soaring cost of living, pervasive crime, crumbling schools and a worrisome exodus of professionals and middle-class Puerto Ricans who have moved to places like Florida and Texas.

Launch media viewer
A woman walking past a closed restaurant in Ponce, on Puerto Rico’s southern coast. Alvin Baez/Reuters

The situation has grown so dire that this tropical island, known for its breathtaking beaches, salsero vibe and tax breaks, is now mentioned in the same breath as Detroit, with one significant difference. Puerto Rico, a United States territory of 3.6 million people that is treated in large part like a state, cannot declare bankruptcy.

From bottom to top, Puerto Ricans are watching it unfold with a mixture of disbelief and stoicism.

Alejandro García Padilla, who was elected Puerto Rico’s governor by a sliver of a margin in 2012, said that after he began to wade deeply into the island’s economic and social quagmire, his fight-or-flight instincts kicked into high gear.

“I thought about asking for a recount,” Mr. García Padilla, 42, said with a grin during a recent interview in La Fortaleza, the 500-year-old government residence, recalling, among other things, the $2.2 billion deficit. “But now it’s too late.”

A sense of pessimism pervades on the island. Streets are lined with empty storefronts in San Juan and in smaller cities like Mayagüez; small businesses, hit hard by high electricity, water and tax bills and hurt by drops in sales, have closed and stayed closed.

Schools sit shuttered either because of disrepair or because of a dwindling number of students. In this typically convivial capital, communities have erected gates and bars to help thwart carjackers and home invaders. Illegal drugs, including high-level narcotrafficking, are one of the few growth industries.

Puerto Rico, about 1,000 miles from Miami, has long been poor. Its per capita income is around $15,200, half that of Mississippi, the poorest state. Thirty-seven percent of all households receive food stamps; in Mississippi, the total is 22 percent.

But the extended recession has hit the middle-class hardest of all, economists said. Jobs are still scarce, pension benefits for some are shrinking and budgets continue to tighten. Even many people with paychecks have chosen simply to parlay their United States citizenship into a new life on the mainland.

Puerto Rico’s drop in population has far outpaced that of American states. In 2011 and 2012, the population fell by nearly 1 percent, according to census figures. From July 2012 to July 2013, it declined again by 1 percent, or about 36,000 people. That is more than seven times the drop in West Virginia, the state with the steepest population losses.

Launch media viewer
“I don’t see it improving. I see it getting worse. It’s the uncertainty. What am I going to do — wait until it gets worse? ALEXIS SOTOMAYOR, 47, a chemical engineer turned artisanal soap maker who is looking for work on the United States mainland Dennis Rivera for The New York Times

A Lack of Hope

Coupled with a falling birthrate, the decline is raising worries about how Puerto Rico will thrive with a rapidly aging population and such a large share of jobless residents. Of the island’s 3.67 million people, only one million work in the formal economy. The island has one of the lowest labor participation rates in the world, with only 41.3 percent of working-age Puerto Ricans in jobs; one in four works for the government.

“Today, Puerto Ricans with jobs are moving to the U.S.,” said Orlando Sotomayor, an economist at the University of Puerto Rico and the brother of Alexis. “Even people in their 40s and 50s, college professors with complete job security, are doing so. Some are starting all over. The phenomenon is highly uncommon and underscores the lack of hope that the ship can or will be righted.”

The current exodus rivals the one in the 1950s, when job shortages on the island forced farmers and rural residents to find factory work in cities like New York and Boston. Today, it is doctors, teachers, engineers, nurses, professors who are leaving Puerto Rico behind.

Just about everyone in Puerto Rico has a relative who left recently for Florida, New York, Texas or Virginia, among others. But the decision is never easy. Fathers leave behind children. Houses must be rented or sold at a loss in a glutted market. Businesses must be shut. And English must be polished, or in some cases learned, in a hurry.

Alexis Sotomayor said that on his January flight to Orlando, two acquaintances sitting nearby were also headed there hoping to find work. “Going out there in the morning and returning in the evening, after an interview,” he said.

After Coca-Cola laid him off in 2001, Mr. Sotomayor started experimenting with distilling plant extracts. He found he could make natural soaps and decided to go into business for himself, a move that would allow him more time to spend with his children.

Business boomed for years. So much so that he moved his homespun facility out of his house in 2005 and into a small building he bought in San Juan. He found that he was earning more money making soap than working as a chemical engineer.

Then in 2008, the recession pounded at his door. For five years, he has tried to lift his business; he went to fairs around the island, set up booths in shopping malls, promoted his flower-infused soaps, candles and lotions on television. He divvied up his store last year and decided to rent out half the building. He let go two of his four employees.

Launch media viewer
STAYING AFLOAT Mr. Sotomayor set up his natural soap business in San Juan after Coca-Cola laid him off in 2001. Dennis Rivera for The New York Times

But his expenses mounted, including $600 a month in power bills, more than double what consumers pay on the mainland. The sky-high cost is a consequence of Puerto Rico’s inefficient government-run monopoly on electricity and its 67 percent dependency on petroleum for electric power. Other utilities are exorbitant, too. Last year, water rates rose 60 percent in a bid to help cut the state-run water company’s debt.

The cost of private tuition for his children, a total of $2,000 a month, is one nonnegotiable expense for him. Like most middle- and upper-class Puerto Ricans, he long ago lost faith in the island’s troubled public schools. Public school enrollment has plummeted in recent years, in part because of declining birthrates but also because of the schools’ poor quality.

“Many parents, even lower-middle-class parents, put all their money into their children’s private school, even if sometimes they have to live in rented houses,” said Nilsa Velazquez, an economics professor at the University of Puerto Rico who plans to move to Virginia with her family this summer.

For many, the high rate of violent crime has been the capper. There were 1,136 murders in 2011, a record and far higher than the mainland’s rate. It fell to 883 homicides last year, a point of pride for the governor.

But the damage had been done. Life here has always been full of trade-offs, including a high cost of living. Now, though, there is little left to trade.

‘Live Here Just to Survive?’

“Between making less money and not knowing when someone will jump you, that pushed the quality of life very low,” Alexis Sotomayor said. “To live here just to survive? No, thanks.”

For Ms. Velazquez, the tenured professor who lives in Mayagüez, and her husband, who works for the Air Force Reserve, the mental calculations were similar. She is 50, she said. The last thing she wanted to do was give up her job as an economics professor, move her two teenage children and uproot her 76-year-old mother, who speaks no English and has never left the island.

But she has grown so disillusioned with the University of Puerto Rico Mayagüez — one of the crown jewels of the island’s higher-education system, where she has worked for nearly three decades — that she no longer views it as a viable option for her children. In the face of continuing economic stress, the University of Puerto Rico has suffered the loss of a steady stream of valued professors and funding for important research projects. Even tenured professors have left, Ms. Velazquez said.

Launch media viewer
Mr. Sotomayor’s factory thrived for years, but now rising expenses are driving him out of business. Dennis Rivera for The New York Times

“The most important thing for me is my children’s education, and the second is my quality of life,” she said. “You see all of these fees and taxes going up, but the streets are terrible.”

This summer she will try to rent out her house rather than selling it and take a loss, and will move to Fairfax County, Va., where her husband will work for the federal government and her children will attend a top public high school. As an economist with a law degree, she is hoping to find some kind of job.

“I thought I could do anything in Puerto Rico,” she said. “Now that is gone.”

The frustrations of Mr. Sotomayor and Ms. Velazquez speak to the depth of the island’s economic problems.

The origins of the crisis, though, stretch back more than a decade. Tax incentives have long been a draw for corporations seeking to do business in Puerto Rico, and the island in turn has benefited from its ability to offer such breaks, in large part structuring its economy around them.

Little was done to try to revamp the island’s economic framework. Instead, deficits climbed and pensions spun out of control. In 2006, the government shut down for two weeks because it lacked the cash to meet expenses. The governor moved to raise taxes. In 2010, the next governor reduced taxes and laid off 33,000 government workers. But Puerto Rico’s governors began borrowing even more heavily to get out of the economic logjam.

“It was cheap and easy to borrow,” said Mike Soto, the president of the Puerto Rican Center for a New Economy. “It got to the point where we tapped out what we can borrow.”

Painful Corrections

Launch media viewer
UNDER PRESSURE Gov. Alejandro García Padilla has taken steps to fix the ailing economy, like rebalancing pensions and raising taxes. Dennis Rivera for The New York Times

Last year, Mr. García Padilla, the first governor from the countryside, took over. With the island’s economy a shambles, and credit agencies threatening a downgrade to junk status, he had no choice but to take swift action.

Economists have given him credit for acting to remedy problems that have festered for decades. In one year, he moved to overhaul three major pensions, including for teachers, that were on a pace to run out of money soon. Two of them are still pending final court approval. He reduced the deficit by 70 percent. And he is holding the four main debt-laden government-run companies more accountable and insisting on more transparency.

Vowing not to lay off any more workers, he raised taxes sharply to provide much-needed revenue and then got the legislature to approve incentives to entice wealthy investors, like the hedge fund billionaire John Paulson, who has invested in an exclusive beach resort and condo complex. A number of businesses have left the island, scared away by the groaning economy and the high cost of electricity. But others have arrived or expanded, like Eli Lilly, Seaborne Airlines and Cooper Vision.

Four days before the junk status decision, Mr. García Padilla announced that he would present a balanced budget for next year, one year ahead of his own schedule. But his job just got harder. Analysts said the credit downgrades would make it harder to improve the economy. The governor ordered agencies to cut budgets by 2 percent.

“I’ve done everything I can to avoid a downgrade,” Mr. García Padilla said in an interview, calling the move “unjust.” “Maybe I can’t detain the winds right now, but I can build the windmills. I am an incurable optimist.”

But not everyone is applauding. His tax increases have hit some businesses hard, which could pose a further drag on the economy. Among the many taxes he initiated, the governor raised the corporate tax rate to a maximum of 39 percent. Last year, the economy continued on a slide. “The new administration has a bookkeeping mentality as opposed to an economic development mentality,” said Pedro Pierluisi, Puerto Rico’s nonvoting representative in Congress and a political opponent of the governor. “Here you find Puerto Rico with an underlying economic problem charging its corporations — its job creators — 39 percent. Hello!”

Perhaps the most maligned is the new lucrative gross receipts tax, which some owners of small- and medium-size businesses say threatens to put them out of business. Because of the way the tax is structured, it affects companies with less than a 5 percent net profit margin. This means that many food-related companies, like supermarkets, and new businesses, are hit hardest. The smaller the margin, the higher the tax.

Some stores are paying an effective tax rate of 130 percent, said Manuel Reyes Alfonso, the vice president of a trade association that represents the food industry. If the tax is not revised, some will be forced to shut down and others will have to raise prices, he said.

“It is absurd,” said Mr. Reyes Alfonso. “It’s like selling the car to buy gas.”

In response, the governor is forming a committee to take a second look at the new taxes and the island’s complicated tax code. Waivers to the tax are available, but Mr. Reyes Alfonso said they were difficult to obtain.

As he sipped coffee in the bakery section of one of his stores, José Revuelta, the president of SuperMax grocery stores in Puerto Rico, said he managed to expand during the recession. But now, with the gross receipts and corporate tax cutting into his business, he is holding back on capital investments, raises and bonuses. He said he wanted reassurance that the tax hikes would be temporary.

“I can understand doing this on a short-term basis,” he said. “But there needs to be a plan.”

Not many are confident that a long-term plan exists to lift the island from such a sustained crash. But it cannot get much worse, they say.

“Sometimes you have to hit rock bottom to restore yourself,” said Mr. Soto, of the Center for a New Economy. “I’m hoping that’s what’s happening.”

A version of this article appears in print on February 9, 2014, on page A1 of the New York edition with the headline: Economy and Crime Spur New Puerto Rican Exodus.